La única cepa considerada autóctonamente argentina, cultivada en todas las regiones productoras desde Salta hasta Río Negro. Argentina es prácticamente el único país que la produce y es por la cual nos identifican en el mundo. Existen tres tipos: riojana, sanjuanina y mendocina. Con la variedad riojana, la más representativa, se elaboran los Torrontés de Cafayate (Salta) y, por supuesto, los riojanos. Los vinos elaborados a partir de esta cepa han obtenido numerosos galardones a nivel internacional. Su sabor, tan diferente al de otros blancos, ha seducido a los catadores de muchos países.
El origen del Torrontés es aún hoy discutido entre los especialistas, aunque es seguro su parentesco con los moscateles del Mediterráneo europeo. Prueba de ello es su fragante e inconfundible aroma, que siempre se asocia a las flores como la rosa, el jazmín y el geranio, siendo ocasional la aparición de efluvios especiados. Su implantación data de la época de los conquistadores españoles, siendo hoy una de las uvas blancas más extendidas en el país. En forma reciente se ha practicado su elaboración como vino dulce y como espumante, con excelentes resultados en ambos casos.
El Torrontés tiene una simbiosis especial con las comidas picantes y bien condimentadas, como los platos tailandeses, indios, chinos y vietnamitas. Es un excelente compañero de la cocina regional del noroeste argentino, en especial de las empanadas salteñas y tucumanas, así como del típico locro.
Información proporcionada por los ingenieros agrónomos Alberto Alcalde y José Rodríguez, y por Wines of Argentina. Fotos extraídas de ‘The World Atlas of Wine’ by Hugh Johnson and Jancis Robinson.