Originaria de la actual Bosnia, se cultiva desde antiguo en Francia, en el valle del Ródano, donde se elaboran con ella los vinos de Condrieu. Su implantación en nuestro país comenzó en 1993.
En los últimos tiempos, la industria vitivinícola argentina comenzó a cultivar y ensayar vinificaciones con este cepaje. El Viognier se presta para la elaboración en acero inoxidable o la fermentación y crianza en barricas de roble. En los vinos frescos, aparecen tonos de flores, frutas tropicales y un inconfundible descriptor de caramelo. Cuando se practica la elaboración en roble, surgen aromas almendrados al cabo de algunos años.
Información proporcionada por los ingenieros agrónomos Alberto Alcalde y José Rodríguez, y por Wines of Argentina. Fotos extraídas de ‘The World Atlas of Wine’ by Hugh Johnson and Jancis Robinson.