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Aldo Biondolillo - Director General de Tempus Alba

“La diferenciación es fundamental”

15 de Junio, 2010 por Mariano Zalazar | en Noticias, Opiniones

La vitivinicultura es una de las actividades comerciales que más ha crecido en Argentina en los últimos años. El jefe de una empresa familiar triunfadora en el mercado externo aconsejó a las Pymes y contó su experiencia.

Aldo Luis Biondolillo define a Tempus Alba como “una pequeña bodega familiar, dotada de recursos humanos altamente calificados y de una tecnología de última generación, utilizada tanto para la producción vitícola como enológica, y que es comparable con la que exhiben hoy las más modernas empresas vitivinícolas del mundo”.

Lo cierto es que esta empresa familiar comenzó a exportar sus productos hace solo 5 años, y en la actualidad, vende sus vinos a 14 países. El director General, Aldo Luis Biondolillo, es una interesante voz para aquellos que recién dan sus primeros pasos en el mercado de exportación.

¿Cómo ve la situación vitivinícola de Argentina?

La vitivinicultura es una de las pocas actividades agroindustriales que mantiene un ritmo de crecimiento en el mercado de exportación, tanto a nivel de producción como de comercialización. Por los datos que estamos viendo, esto va a perdurar en el tiempo. Como empresarios nos propusimos buscar las condiciones para darle sustentabilidad a las empresas vitivinícolas. Esto sucede porque somos optimistas de que el futuro y desarrollo de la actividad va a venir ligado al mercado externo más que al interno. Además, esta atracción del comercio externo va a requerir de empresas eficientes, tecnológicamente bien equipadas y con marcada competitividad.

¿Por qué durante 2010 solo crecieron las exportaciones de vino fraccionado?

Argentina tradicionalmente fue conocida como un país productor de uva con variedades de baja aptitud enológica para la producción y abastecimiento de un mercado interno que no requería de una cierta inversión tecnológica, sino más bien, volúmenes. En este proceso, se produjo un círculo vicioso de producir cada vez más para el mercado interno. Así, lo que se conoció como crisis recurrentes de sobreproducción en el sector, terminó siendo una crisis terminal en los años 80. A partir de allí, donde el problema toca fondo, empieza una nueva vitivinicultura basada en la reestructuración de viñedos, la incorporación de nuevas variedades con mejores características enológicas, la modernización de la tecnología y una mayor capacidad de gerenciamiento. Todo esto fue acompañado por un mercado global con tendencias fuertes hacia el consumo del vino tino. Es allí donde Argentina pudo lograr entrar al mercado con una de las mejores relaciones calidad-precio del mundo. Lo que se exporta es gracias a que el país es sumamente competitivo en vinos de alta calidad a menor precio que sus competidores.

¿Cuáles son las principales dificultades de las PyMes vitivinícolas a la hora de exportar?

El primer problema que se presenta es definir su estrategia. Algunos quieren abarcar 50 países. Yo recomiendo más bien focalizarse en unos pocos mercados. Es conveniente también abordar mercados en los en pueda incursionarse en forma independiente. Como segunda opción, se pueden buscar alianzas.

En mi opinión, la diferenciación es fundamental. Ninguna PyMe tiene que ser una más en el montón. Este no es el trabajo más corto ni el más sencillo, pero es el que va a garantizar una mayor permanencia en el mercado.

¿Cómo Tempus Alba logró su desarrollo?

Nuestra bodega cuenta con aliados estratégicos. Estos son: el Fondo de Transformación y Crecimiento, que nos ayudó en su momento a proteger nuestros viñedos con malla antigranizo y el año pasado a ampliar la capacidad de tanques de la bodega; ProMendoza, que nos acompañó en todo el proceso de desarrollo comercial y el FONTAR que en el último año nos ha estado dando apoyo con el programa ANR (Aportes No Reembolsables) con el cual estamos financiando toda la evaluación de diez años de trabajo en identificación, selección y multiplicación de clones de Malbec. Actualmente ya estamos haciendo clones de producción propia. Todas nuestras plantaciones futuras de viñedos se van a hacer con estos materiales seleccionados a partir de la genética centenaria de la vitivinicultura comercial en Argentina.  Hoy podemos ofrecer a nuestros importadores vinos elaborados con uvas seleccionadas por nosotros mismos. Este es un trabajo muy costoso y de larga data que nos va a permitir diferenciarnos.

¿Cuáles son los principales mercados de Tempus Alba?

La bodega comienza, como primera experiencia, a desarrollar el mercado de Estados Unidos. Allí cometimos muchos errores que nos permitieron aprender y crecer. También acertamos en muchos puntos. Estados Unidos es un país muy interesante con una fuerte tendencia creciente en el consumo de vino especialmente en los sectores más jóvenes de la población y con una valorización muy marcada de los vinos que se producen en el nuevo mundo. Sin embargo, también es un mercado demasiado grande. Para poder abordarlo en nuestra primera etapa, lo hicimos en una forma asociativa muy particular. Nos reunimos 7 bodegas con el mismo perfil tecnológico, todas familiares.

Comenzamos a introducirnos a Estados Unidos con un solo importador que cubría la totalidad del territorio norteamericano. Después de cuatro años nos dimos cuenta que no era el modelo de trabajo más adecuado para Tempus Alba. Nuestras exportaciones se estaban quedando rezagadas en comparación con una de las bodegas del grupo que de a poco iba desplazando al resto. Luego de una meticulosa evaluación de la situación optamos por  buscar importadores regionales y distribuidores estaduales. De esta forma logramos cambiar el ritmo y la marcha de nuestras exportaciones.

Después vino Brasil, allí aprendimos sobre la marcha a no trabajar sobre los canales tradicionales de exportación, que incluyen el paso por importador, distribuidor mayorista, minorista y finalmente, consumidor. Tenemos presencia también en República Dominicana y Canadá. En este último, exportamos en menor medida que a Estados Unidos, pero logramos buenos resultados.

En Europa, trabajamos para mercados de nicho. Estamos vendiendo en Inglaterra, Austria, Suiza, Holanda y Bélgica. Pronto estaremos también en Italia. Son todos países con buen poder adquisitivo. Nuestros productos han sido bien valuados por los consumidores y les han gustado mucho. En estos mercados estamos con una tendencia  creciente constante.

En el resto de América Latina estamos en Colombia y Uruguay. En la parte asiática, trabajamos con China. Estamos muy satisfechos con los resultados. Si bien no vendemos millones de litros, tenemos muchos mercados en los cuales crecer. Buscamos diferentes mercados para diversificar riesgos. Esa es la estrategia de Tempus Alba para trabajar en el mercado externo.

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