Share Compartir en facebook Compartir en twitter
Send to a friend
   

Tools: Print

Análisis de Wine Economist

Buenas y malas noticias para Australia

13 de Julio, 2010 por Mike Veseth | en Negocios, Noticias

Inversores chinos interesados en comprar bodegas en ese país, posibles quiebras e inestabilidad abren grandes interrogantes.

Kym Anderson, experto que formó parte de la conferencia en la Universidad de Davis hace dos semanas, habló sobre los problemas de Australia en el simposio “Outlook and Issues for the World Wine Market” (Perspectivas y Asuntos del Mercado Mundial de Vinos) y estimó que los desafíos que  se le presentan a Australia son bastante severos: Grandes excesos de oferta, caída de los precios de la uva, uvas de mayor calidad con un descuento de precios de liquidación en el mercado a granel (40% este año comparado con el 15% en el pasado).

El mejor tipo de vino blanco en Australia ya no es de Australia, es el Sauvignon Blanc de Marlborough. Incluso los australianos están cansados del Chardonnay marca “Australia”.

El profesor Anderson buscaba una luz al final del túnel y fue capaz de señalar algunas posibles fuentes de ayuda: Tal vez reformas del agua podrían ser implementadas. Tal vez el trabajo de Investigación y Desarrollo del Gobierno australiano para ayudar al sector a hacer frente al cambio climático produciría resultados. Tal vez la nueva estrategia de exportación para promover la diversidad regional de Australia y de sus familias de vino tenga éxito. Tal vez el mercado de China se abra más y los chinos beban de un trago el superávit.

Pero pese a este difícil panorama, las malas noticias para Australia  todavía estaban por llegar.

Malas noticias, malas noticias

Efectivamente más malas noticias llegaron poco después, en la forma de un artículo de Wine Spectator, “Aussie Wine Company Faces Angry Creditors” (La compañía de vinos Aussie se enfrenta a acreedores enojados), en relación a los problemas financieros del grupo The Grateful Palate que exporta muchas marcas populares al mercado estadounidense, incluida la insospechada marca Luchador Shiraz, que muestra el artículo original de la nota.

El problema se está gestando en Australia. Los afiliados australianos del grupo The Grateful Palate que producen vinos bajo etiquetas como Bitch Grenache, Cabernet Sauvignon y el Marquis Philips para el importador estadounidense Dan Philips, se han declarado en suspensión de pagos y se enfrentan al peligro de una posible quiebra. Los productores y los demás acreedores  de los afiliados a la compañía con sede en el sur de Australia recibieron la notificación el 18 de junio. A muchos productores, que ya enfrentan tiempos difíciles, les preocupa que nunca se les pague por la fruta que le vendieron a Philips.

Philips, fundador y propietario de la compañía, confirmó que está en negociaciones con sus acreedores principales, como el prestamista holandés Rabobank, pero declinó hacer más comentarios. El banco inició las acciones para declarar en cesación de pagos  a Grateful Palate International y a varias otras compañías australianas. La más importante es R Wines, una sociedad con el enólogo Chris Ringland. Sin embargo, 3 Rings, un joint venture que incluye a Philips, Ringland y al productor Davidd Hickinbotham, también está involucrada.

Esta es una mala noticia, por supuesto, pero las malas noticias ya no sorprenden a los que están siguiendo la escena del vino australiano. Tal vez ésta pueda ser una buena noticia, si se le puede decir así, un indicio de que una necesaria recesión moderada de la industria esté adquiriendo velocidad.

¿Más oscuros o más brillantes?

La misma situación se aplica a la situación de des-concentración de Foster. Foster, el gigante australiano de la cerveza, se involucró en el negocio del vino en el momento top del mercado, pagando un estimado de  7 mil millones de dólares para una cartera internacional de alrededor de 50 marcas líderes como Penfolds, Wolf Blass y Beringer. La inversión puede tener un costo mínimo de 1.5 mil millones de dólares en el mercado actual.

El negocio de la cerveza de Foster es un objetivo atractivo para los gigantes mundiales como SABMiller, pero no con la cartera de vinos asociada. Así Foster anunció una escisión para permitir que el grupo de la cerveza pueda seguir adelante independientemente del grupo vino. ¿Qué pasará con el negocio del vino? ¿Quién va a comprar estos activos en el ambiente deprimido de hoy?

Cuando se planteó esta pregunta a un enólogo australiano hace varias semanas la respuesta no tardó en llegar:¡China! Todos en Australia están paranoicos acerca de la compra china de los recursos naturales del país, por lo que están convencidos de que también comprará el negocio de vino de Foster.

Interesante idea. Ninguna empresa de vino multinacional (¿Constellation Brands? ¿Gallo?) querría crecer justo ahora. Pero tal vez una empresa china que quiera entrar en los mercados globales muerda el anzuelo. Podría tener sentido. Tal vez.

Fuente: http://wineeconomist.com/

Traducción: Gabriela Malizia y Ana Tagua

Linkedin Google Yahoo! Delicius
Send to a friend
   

Tags: , ,

- Deje su comentario


Deje su comentario

Admin tools: Edit this entry.