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Malbec, la obsesión de Argentina

5 de Septiembre, 2012 | en Noticias, Últimas noticias

El reconocido 'master of wine', Tim Atkin, destaca en su nota que el país debe capturar la verdadera diversidad de su cepa emblema y comenzar a enfocarse en otras variedades para no caer en la comoditización.

¿Argentina depende demasiado del Malbec? Pocos países han logrado con tanto éxito que los asocien con una cepa en particular. Sin embargo,  esto está empezando a preocupar a los productores.  La comoditización del Sauvignon Blanc de Marlborough, un vino aún más predominante en Nueva Zelanda que el Malbec de Mendoza en Argentina, es un precedente que sería imprudente ignorar. Cuando una uva insignia cae en popularidad, por oferta excesiva o precio, puede llevarse consigo al resto de la industria.

En Estados Unidos, principal mercado para las exportaciones de Argentina, la situación es más complicada que en el Reino Unido. Las importaciones del Malbec representan el 60% en el mercado estadounidense, en Canadá el 42%, en Brasil el 40%, y en el Reino Unido el 38%. Nicolas Catena de Catena Zapata, un observador astuto del escenario internacional vitivinícola, piensa que el problema es grave.

“Estados Unidos es un mercado de moda”, agregó. “Algunos consumidores sólo compran lo nuevo y emocionante, y eso fue por un tiempo el Malbec argentino. A ellos les gusta la suavidad y la dulzura”. Sin embargo, destacó en el artículo original (inglés) que el crecimiento se detuvo por diversas razones.

En este sentido Catena es un tanto pesimista. Sin embargo, si se tiene en cuenta que el Torrontés representa el 7% de las exportaciones en el Reino Unido, uno puede comprender su postura. Si Argentina depende su reputación solamente del Malbec, la diversidad vitivinícola por la cual es famosa se verá afectada. Su herencia única le ha brindado un rico ensamblaje de variedades de España, Italia y Francia. El hecho de concentrarse sólo en una cepa, por más buena y distintiva q sea, la perjudica.

Entonces, ¿qué puede hacer Argentina? Una mirada en el registro vitícola del Instituto Nacional de Vitivinicultura del país puede ser una alternativa instructiva. Luego del Malbec (la variedad sin duda más cultivada) existen otras nueve uvas tintas: Bonarda, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Tempranillo, Sangiovese, Pinot Noir, Bequignol  y Barbera.

Entre las uvas blancas, Pedro Gimenez lidera la lista, considerablemente menos atractiva que el Malbec, y la siguen el Torrontés Riojano, Chardonnay, Chenin Blanc, Torrontés Sanjuanino, Sauvignon Blanc, Semillon, Torrontés Mendocino, Riesling and Viognier.

Argentina no es tan buen productor de vinos blancos como lo es su vecino país Chile. Esto se ve reflejado en las estadísticas de cultivos: las uvas blancas conforman el 23% del total. Sin embargo, la calidad de sus vinos blancos mejora cada año. Sus productos han cambiado increíblemente en comparación a lo que eran en el año 1993, cuando hice mi primer visita a Argentina. Este cambio se debe no sólo a una mejor viticultura y al cultivo en zonas más frescas a altas altitudes (principalmente en el Valle de Uco), sino también a una mejor vitivinicultura y comprensión de que los vinos blancos no deben condensarse a ser inferiores.

En la mayoría de mis últimos viajes a Argentina, degusté más de 500 vinos, de los cuales aproximadamente 100 era blancos. Mis conclusiones: el Torrontés, en todos sus aspectos, es la uva blanca insignia de Argentina, y el Chardonnay produce la mayor parte de los mejores blancos del país. Entre los principales productores de Torrontés se encuentran Colomé, Etchart, Michel Torino, El Tránsito, Susana Balbo (Crios) y Alta Vista, mientras que Catena lleva la delantera en el caso del Chardonnay, seguido por Doña Paula, Terrazas, Lindaflor y Luigi Bosca.

Las otras variedades para tener en cuenta son el Sauvignon Blanc (Zorzal, Doña Paula y Finca Sophenia), Semillon (Mendel), Pinot Gris (F Lurton), y Riesling (Humberto Canale). El vino que vale la pena probar es Gala 3, el complejo e innovador corte de Luigi Bosca, compuesto por Viognier, Chardonnay y Riesling.

En relación a los tintos, ¿cuáles son las alternativas del Malbec? Sin duda la Bonarda, con una plantación que oscila las 18.000 ha de la superficie total cultivada de Argentina (228.000 ha), comparada a las 31.000 ha de Malbec. Sin embargo, “no es homogéneo”, según Edy Del Popolo de Doña Paula. “Aún es un gran desafío para nosotros”. No obstante, algunos productores, como Zuccardi y Passionate Wines, están a la altura de las circunstancias. Uno de los ejemplares que más me gustan es el Argento BSM 2011, corte de Bonarda, Syrah y Malbec.

Otras variedades tintas con potencial en Argentina son el Pinot Noir (aunque solamente en la Patagonia y partes del Valle de Uco), Cabernet Franc, Petit Verdot, Tempranillo, Tannat, Syrah y especialmente el Cabernet Sauvignon. Entre los principales productores se encuentran: Chacra, Schroeder y Humberto Canale (Pinot Noir); Andeluna, Pulenta Estate y Catena Zapata (Cabernet Franc); El Porvenir de los Andes (Petit Verdot), O Fournier y Zuccardi (Tempranillo); Colomé, Michel Torino, San Pedro de Yacochuya y Davalos (Tannat); Graffigna, Finca Eugenio Bustos y Finca Las Moras (Syrah); y Riglos, Catena Zapata, Andeluna, Trapiche, Piatelli, Doña Paula y Cobos (Cabernet Sauvignon).

En conclusión, considero que en su mayoría los mejores vinos tintos de Argentina son cortes, especialmente de Cabernet Sauvignon y Malbec. El ejemplar argentinos más impactante que he probado es el Nicolas Catena Zapata 2001, con una composición 88% Cabernet y 12% Malbec. Estas variedades tienen algo en común, ambas son originarias del suroeste de Francia, y al parecer se combinan maravillosamente en los climas más templados de Argentina.

Otros cortes top, compuestos por otras cepas son: Quimera de Achaval Ferrer, Gran Corte de Pulenta Estate,  Bobó de Trapezio, Gran Enemigo, Cobos, Riglos Gran Corte, Colomé Estate, Michel Torino Altimus, O Fournier B Crux, El Tránsito Pietro Marini Reserva Roble, Trapiche Iscay, Cheval des Andes, Caro, Masi Corbec, Fabre Montmayou Grand Vin, Bressia Profundo y Noemía J Alberto. Todos, exponentes muy complejos.

Un dato a tener en cuenta es que el Malbec continúa siendo lo mejor de Argentina: aromático, texturado e intenso en sabor. El problema es que Argentina  insiste en ofrecer un sólo estilo de Malbec. El desafío para los enólogos argentinos es capturar la verdadera diversidad de su cepa emblema, expresando los diferentes matices de sus regiones y subregiones. No es algo fácil de lograr, pero Argentina debe sacar el mejor provecho del Malbec, mientras conduce gentilmente a los consumidores hacia otros vinos.

Traducción: Carolina Lucesole

Fuente: http://www.timatkin.com/articles?494

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