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Opinión

Vinos desnudos

17 de Septiembre, 2012 por Ricardo Santos | en Noticias, Opiniones

Los “naked wines” ya son moda en bares especializados de Francia. De qué hablamos cuando hablamos de estos vinos. Lo explica un conocedor.

Cuando tengo que definir los vinos que disfrutamos en mi familia y que son los que mi hijo Patricio hace digo que son los que nos hacen recordar al viñedo más que a la bodega. Esto quiere decir que pretendemos que no tengan, una vez cosechada la uva, manipuleos ni agregados de sabores que desvirtúen las características naturales propias de la fruta.

Alan Young, crítico y educador de vinos australiano fallecido recientemente, solía mencionar que la primera división de vinos está entre vinos para beber y vinos para conversar. (“Drinking wines and talking wines”, decía con su marcado acento australiano). Explicaba que los vinos para beber son aquellos que disfrutamos de una manera tal que “si somos cuatro o cinco en una mesa, nos bebemos la primera botella antes de que nos traigan el menú”. Los otros, en cambio, se disfrutan más en la nariz pero no incitan a beberlos ya que su concentración y pasada por roble hacen que su astringencia tánica no invite a disfrutarlos en la boca. Ambos son estilos distintos y de ninguna manera uno es mejor que el otro.

Hace un tiempo atrás descubrí que estos vinos “para beber” ya tienen una definición en Estados Unidos, país cuyos habitantes tienen una gran facilidad para poner nombres a cosas o situaciones nuevas; se los llama vinos desnudos (naked wines). Alice Feiring es una de las que más ha escrito sobre ellos; su último libro, editado en 2011 se llama Naked Wine: Letting Grapes Do What Comes Naturally (Vino desnudo: dejar que las uvas hagan lo que sale naturalmente). Al definirlo, dice que el vino desnudo o natural es lo opuesto a la mayoría de los vinos del Nuevo Mundo, a los que llama “sobremaduros, sobremanipulados y sobreampulosos”. Otro de sus libros, editado en castellano por Tusquets, se llama La batalla por el vino y el amor o Cómo salvé al mundo de la parkerización, cuyo nombre me evita hablar de él porque ya implica de qué se trata.

Mike Veseth es un economista de California especializado en vinos que ha hecho un comentario interesante a partir de su crítica al libro y el llamado vino desnudo. Dice Veseth que el libro es una contribución al movimiento por el vino natural, nombre que el preferiría sobre desnudo, que considera muy marketinero. Este movimiento  es particularmente activo hoy en Francia, donde ya hay bares especializados en este estilo de vino aunque también hay quienes lo critican diciendo que es una excusa para hacer vinos malos. Definir un vino como malo, sin que presente defectos, es de una cierta arrogancia que permitiría discutir el tema aceptando una controversia que no dejará, como en todos los casos en que los sentidos tienen participación, ni vencedores ni vencidos.

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